Apreciado lector: ¿Es usted un Creyente de cumplimiento? (Cumplo y miento) Si es así, pídale a Dios que le ayude a cambiar. Que las normas, preceptos y mandatos que el Buen Dios le regala para vivir, sean su apoyo en la lucha de cada día. ¡Dios se compromete exactamente con usted! y hoy le dice:Nadie podrá resistirte en todos los días de tu vida: Lo mismo que estuve con Moisés, estaré contigo, no te dejaré ni te abandonaré.
Josué 1: 5
Unidos en oración
Recibido
“¿Por qué voy a inquietarme? ¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza”. Sal 42,5.No permitas que la ansiedad robe la paz que Dios ya te dio. Aun en medio de la incertidumbre, Él sostiene tu vida con amor y fidelidad. Lo que hoy parece difícil, en sus manos ya tiene propósito.
Unidos en oraciónP. Julian Ospina
SEMILLA AGUSTINIANA
Recibido
Alabemos al Señor, hermanos, con la vida y con la lengua, de corazón y de boca, con la voz y las costumbres. Dios quiere que cantemos el ALELUYA de firma que no haya discordia en quien alaba. Comiencen,pues, por ir de acuerdo nuestra lengua y nuestra vida, nuestra boca y nuestra conciencia. Vayan de acuerdo,repito, las palabras y las costumbres, no sea que las buenas palabras sean un testimonio contra las malas costumbres (Serm 256,1).P. Juan A. Cardenas
PALABRAS DEL SANTO PAPA LEÓN XIV (Jn 20, 11-18)
Recibido
El Evangelista Juan nos llama la atención sobre un detalle que no encontramos en los otros Evangelios: llorando cerca de la tumba vacía, la Magdalena no reconoció enseguida a Jesús resucitado, sino que pensó que era el custodio del jardín. (…) Cultivar y custodiar el jardín es la tarea originaria (cfr Gen 2,15) que Jesús llevó a su término. Su última palabra en la cruz – «está cumplido» (Jn 19,30) – invita a cada uno a reencontrar la misma tarea, su tarea. Por esto, «inclinando la cabeza, entregó el espíritu» (v. 30). Queridos hermanos y hermanas, ¡María Magdalena, entonces, no se equivocó del todo, creyendo que encontraba al cuidador de la huerta! De hecho, debía volver a escuchar el propio nombre y comprender la propia tarea del Hombre nuevo, la que en otro texto de Juan dice: «hago nuevas todas las cosas» (Ap 21,5). El Papa Francisco, con la encíclica Laudato si’, nos indicó la extrema necesidad de una mirada contemplativa: si no es cuidador del jardín, el ser humano se convierte en su devastador. La esperanza cristiana, por lo tanto, responde a los desafíos que enfrenta toda la humanidad hoy deteniéndose en el jardín donde se colocó el Crucificado como una semilla, para volver a brotar y dar mucho fruto. (León XIV - Audiencia general, 19 de noviembre de 2025)